ERUCA SATIVA: “10 años en casa”

Eruca Sativa volvió a tocar en el escenario que los vio nacer, exactamente 10 años después, con un show doble en Casa Babylon.

Cortar la semana se nos está haciendo costumbre. Lula, Brenda y Gabi armaron alto bardo un miércoles, y en casa. Se ve que para festejar una década de vida un solo show tenía sabor a poco, así que decidieron tocar dos veces la misma noche. 20 y 23 eran los horarios pactados de ambas presentaciones, cada una con una lista totalmente distinta a la otra y con una duración bastante breve (solo 16 temas por show), lo que generó que se sintiera como un solo gran concierto de más de 30 temas, pero con un intervalo de hora y media entre cada una de las mitades.

“Abrepuertas” fue el encargado de, valga la redundancia, abrir la primera parte. El pogo inmediatamente unió al público que, sin descanso, coreó también el beatbox de Lula en “Queloquepasa”. “Fuera o más allá” fue el primer clásico eruquero que, enganchado con “Eco” (al igual que en su obra cumbre “Blanco” del 20 lo12), dio fin al agite inicial y sirvió de pie para la primera gran ovación de la noche.

Flotaba en el aire cierta nostalgia. Pocas bandas deciden volver a las primeras tablas que los vieron tocar luego de haber alcanzado el éxito masivo. Eruca es una de esas bandas, y siempre que tienen la oportunidad vuelven al abasto, fundamental en sus primeros pasos. Tampoco se olvidan de la docta, la ciudad donde se gestó el proyecto y desde donde despegaron a toda Latinoamérica.

Como era de esperar las anécdotas no faltaron, y Lula recordó entre risas como antes de subir a dar ese primer show en Babylon se dió la frente con una viga. “Subí a tocar con un cuerno en la frente”, sentenció.

Los homenajes tampoco se hicieron esperar, y con una gran versión de “Amor ausente” recordaron al mítico Titi Rivarola. Es en este momento que aprovecharon para generar una atmósfera más íntima y se colgaron las acústicas. “Somos polvo” y “Sin la red” cumplieron con creces el cometido. “Foco” y “Frío cemento” fueron los guiños a “La carne”, el primer laburo editado allá por el 2008. Para el primer cierre, los clásicos. “Armas gemelas”, “Maggo” y “Nada Salvaje” devolvieron la vorágine del pogo y sirvieron para que el telón reaparezca.

A las 22 hs se abrieron nuevamente las puertas, y una nueva camada ingreso a Casa Babylon. Varias caras se repitieron y era de esperarse, había quedado muy manijas.

La segunda parte, de entrada, explotó cuando empezó a sonar “Inercia”. Ya se sentía que este segundo acto iba a ser mucho más power. “El genio de la nada” terminó de confirmar que se habían preparado dos listas completamente distintas y también fue testigo de una de las primeras rondas de la noche. Fue un viaje por los albores de la banda, donde hicieron un popurrí exquisito de canciones de su primer trilogía, “La carne Es Blanco”.

“Para que sigamos siendo”, “Mi apuesta”, “Una vida”, “Paraiso en retro” tuvieron como común denominador el pogo sin respiro. A estas alturas ya no se trataba tanto de la melancolía y la nostalgia, sino de que el festejo sea puro, bien arriba. “Japón” demostró la calidad que tienen a la hora de ejecutar sus instrumentos, un rock espeso con tintes bluseros para agitar cabezas. “Eleanor Rigby” comenzó a presagiar el final, y lo aprovecharon zapando largo y tendido, jugando un poco con riffs de Queens of the stone age y Muse.

“Son tan manijas que vamos a tener que agregar temas”. La gente pedía por “El balcón”, y esa nos regalaron. Hasta acá,un festejo perfecto donde no faltó nada y todo estuvo por demás excelente. Ahora si, después de haber armado un bardo tremendo un dia Miercoles a mitad de semana, se despidieron. “Para nadie”, su primer corte de difusión de hace diez años atrás no podía faltar. La canción que más fuerte sonó y la que más sonrisas dibujo en todos los que durante estos diez años seguimos a Eruca Sativa, esa banda que supo demostrar que desde Córdoba se puede hacer rock y tocar en las ligas mayores.

Por Agustin Martinez
Fotografías Dayana Olmos

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