Mientras esperamos la llegada de “Public Image Ltd” a Córdoba, en el mes de agosto. De La Vieja Escuela habló en exclusiva con John Lydon, su mítico cantante. En una entrevista más que interesante, el ex Sex Pistols, nos cuenta sobre su batalla contra la industria, el poder de sus composiciones y el temor que todavía siente al pisar un escenario.

Diego Salazar: El mes pasado tocaron en el Reino Unido ¿Cómo les fu en esas fechas?
John Lydon: Fue todo un tour por Europa y visitamos varios lugares. Fue bastante frenético y agotador, pero lo disfrutamos totalmente. Tocamos en lugares más chicos, ciudades más chicas… El tipo de lugares donde es imposible encontrar a una estrella de rock de visita.
DS: Estamos muy emocionados de recibirlos en Córdoba ¿Ya empezaron a preparase para este nuevo tour?
JL: Tenemos una manera muy particular de preparar nuestros tours. Generalmente, no gastamos dinero y tiempo en ensayos innecesarios. Sabemos todo nuestro material por el simple hecho de girar constantemente. Estoy intentando ponerme en forma porque este último, fue un tour bastante agotador. Requirió mucha energía de mi parte, porque un show de PIL no es para alguien de corazón liviano. Además, es evidente por la cantidad de notas a las que tengo que llegar (risas).
DS: A veces me da la sensación de que en tus composiciones buscas tonos altos, lo que requiere un gran esfuerzo vocal.
JL: Depende bastante del contenido de la canción. Si es un llanto de desesperación, voy a gritar hasta llegar a lo inalcanzable para serle fiel a la misma canción. Naturalmente, eso puede ser un reto duro, pero logro llegar, porque siento lo que digo, lo que canto. Estas son emociones genuinas. Tenés que desafiarte a vos mismo y no quedarse en la comodidad.
DS: El último disco, “What The World Needs Now” (2015), es un vaivén emocional. ¿Lo sentis así?
JL: Sí, logramos encontrar un estado mental bastante elevado. Es más, el show que vamos a llevar a Córdoba tiene muchos temas del último disco. Algunas de esas canciones se prestan muy bien para una interpretación en vivo. Me alegra saber que eso fue lo te causo, porque realmente es lo que buscaba.
DS: Una de las canciones que me llamó la atención, fue “Big blue sky”. Con matices muy definidos y una progresión que, por momentos, suena a Góspel ¿Podrías contarme un poco sobre su composición?
JL: Siempre tuve amor por el desierto americano: Arizona, New Mexico, Nevada… Me encanta el área, la atmósfera y el calor intenso. A veces el silencio de estos lugares es fuertísimo. Si no estás listo para eso, hasta te puede debilitar. Muchas veces en las giras anteriores hemos visitado estos lugares y todos en la banda quedamos impresionados. Así que, en el último tour por allí, decidimos escribir una canción que capture ese clima y eso es “Big blue sky”. La tragedia de la historia Norteamericana tiene que ver mucho con la gente, y no podés escribir una canción sobre estos hábitats sin referirte a los nativos americanos que fueron repugnantemente asesinados. La canción es del punto de vista de un asesino en masa que toma las vidas de mujeres y niños.
DS: Después de 40 años de trayectoria y diez discos de estudio ¿En algún momento sentiste que ya no tenías nada más para decir?
JL: Jamás. No mientras exista la raza humana. Hubo dos episodios de mi vida en los que pude haber muerto. El primero fue cuando mi esposa y yo deberíamos haber tomado un vuelo a finales de los ‘80s. Lo perdimos y al otro día nos enteramos de que un terrorista explotó el avión matando a toda la tripulación. Y anteriormente, cuando tenía siete años, sufrí de meningitis y estuve en coma. Salí del coma, pero perdí toda mi memoria desde los siete años hasta los once. Fue una época muy difícil, de no saber quién era. La canción “I’m not satisfied” habla de eso, porque me privaron de mi vida a una edad tan temprana, de esa manera. Por eso la vida y la supervivencia son muy importantes para mí. El hecho de estar vivo cada mañana es una canción en sí misma. La vida es muy preciosa y por eso estoy tan en contra de la violencia. Si puedo elegir una figura política que me llegue, es Gandhi y su mensaje de resistencia pacífica.
Creo que podemos cambiar el mundo sin armas. Creo que en el fondo hay una necesidad de violencia en la mayoría de la gente. Prefieren creer que dispararle a algo es la respuesta más eficaz. El objetivo de la resistencia pacífica es la fuerza de la unidad. Gandhi demostró que con esto podés derrotar cualquier regimiento. Cuando todos contribuyen, el esquema se derrumba.
DS: ¿Crees que el deseo del hombre, por conquistar egoístamente, es solo cuestión de poder?
JL: Creo que es guiado por la cultura, lamentablemente. Si ves las publicidades en la televisión, solo muestran gente que la pasa mejor que vos porque tienen cierto producto. Incluso los videosjuegos y armas de juguete crean violencia, resentimiento, y ni hablar de los siete pecados capitales. Desde chico te inculcan violencia, pero eso no les funcionó conmigo. Es loco pensar que tuve la suerte de sufrir una enfermedad que casi me mata y, aun así, me convirtió en mejor persona. Y ese ha sido mi mensaje desde entonces. Es difícil ver las cosas por lo que realmente son y no por lo que este sistema de mierda y el pensamiento corporativo quiere que creamos.
DS: Teniendo en cuenta que tu música sigue relacionandote con gente joven ¿Qué pensas de la juventud?
JL: No me corresponde opinar sobre ningún otro ser humano. La edad no importa, siempre y cuando hayas usado tus años sabiamente y hayas aumentado tus conocimientos. Muchos de los que participaron de ‘la ola punk’ que nos trajo a nosotros, no han sido sabios. Muchos caen muertos como moscas. Hay unos pocos que siguen ahí y tienen un mensaje más profundo. Está en cada uno elegir qué tipo de gente ser y aprender a rescatar los esfuerzos individuales de los otros. La edad, por supuesto, siempre va a ser un resentimiento y en ambos casos te supero (risas).
Nunca creas que porque alguien es más grande que tú sabe más que tú. Eso puede ser un grave error. La mayoría de los políticos que me superan en edad, saben bastante menos que yo. Solo mienten para llenar sus bolsillos y se van. No podés confiar en ellos porque son temporarios.
DS: Entonces la frase “Mi generación es mejor que la tuya”, carece todo sentido.
JL: (Risas) Como si cada uno fuese responsable de su generación. Lo más importante es aprender de tus errores. Cuando alguien dice algo y pensás “¿Cómo no se me ocurrió eso a mí?”, lo tenés que incorporar en tu mente, y gracias a eso vas a ser una mejor persona.
DS: ¿Y la famosa frase “Desearía haber sabido antes lo que sé ahora”?
JL: Por desgracia todos pensamos eso, pero, ¿Sabes qué? No es así cómo funciona la cosa. Así que, olvídate. No tiene sentido sentarse a pensar que pasaría si los chanchos pudiesen volar porque la respuesta es que habría cerdos atrapados en los árboles (risas). Siempre tenés que estar bien plantado en la realidad.
DS: Para vivir de lo que te gusta, ¿Tuviste que aceptar los métodos o las formas que impone la industria?
JL: Estoy en guerra con la industria, prácticamente desde el principio. Por casi dos décadas me exiliaron y no quisieron pagarme mi parte, lo cual me llevo a alejarme de la música y buscar sostén económico en programas de televisión sobre la naturaleza. Aprendí a disfrutarlo y hasta lo encuentro musical, de cierta forma, por cómo lo llevé a cabo. Así que, eventualmente, pude pagar mi salida de esos contratos discográficos y lograr que “Public Image Ltd.” Sea la banda 100% independiente que ahora es. Somos nuestros propios jefes y no tenemos que responder a nadie. Y somos bastante buenos jefes con nosotros mismos (risas), siempre de acuerdo con nosotros mismos. Como resultado hemos llegado a escribir lo que es, por lejos, la mejor música de nuestras carreras.
Desde los Pistols en adelante, aprendí a sonreír ante la adversidad, ya que siempre fue una batalla continua.
DS: Además de tus trabajos musicales y televisivos, también escribis y pintas. Si pudieses elegir una rama del arte para expandirte un poco más ¿Cuál sería?
JL: Probablemente, pintar, ya que es una búsqueda muy emocional. A veces me encuentro peleando conmigo mismo para ver qué colores usar y qué ideologías implementar. Mis pinturas son caricaturescas porque así es como veo al mundo. Me gusta enfocarme en lo absurdo y en lo positivo de las cosas, sin ser negativo y dibujar solo criaturas oscuras (aunque he pasado por ese momento, también). Perder la vista sería algo devastador para mí, incluso peor que perder la audición. Y ahora, mientras envejezco, mi visión empieza a fallarme… se debilita con el tiempo, naturalmente. La meningitis me afectó mucho, haciendo muy difícil que enfoque mi vista cuando intento mirar.
De ahí viene la famosa ‘Mirada Rotten’. Es simplemente un pobre chico intentando ver a la gente con la que se comunica. La joroba es lo mismo. Esto no es un personaje de Shakespeare, todo tiene un motivo.
DS: Aun así, elegís pararte al frente de miles de personas y expresar tus ideas a través de la música.
JL: He sido honesto con respecto al temor que sufro antes de subir al escenario. El nivel de pánico al que puedo llegar es severo, pero después de la primera canción ya está, ahí se podría decir que sale Johnny Rotten; mi mejor amigo (risas).
DS: Creo que gran parte del público le gusta “PIL” por su honestidad. Se siente real lo que hacen.
JL: Es bastante real. Cada canción, para mí, es un proceso de revivir las experiencias de mi vida. Cuando escucho a otros músicos quiero que me digan con el corazón lo que los llena de alegría y lo que los perturba. Eso es lo que busco y, aunque no soy una persona que escuche música todo el tiempo, un buen compositor puede llamarme la atención. Como Ray Davis de The Kinks y hasta incluso Bryan Ferry, por más raro que le parezca a la gente. Sus palabras pintan un paisaje que es ajeno a mí y que llega a fascinarme. Eso es algo muy generoso. La mezcla de letra y música crean un universo el cual amo frecuentar.
DS: ¿Seguís sin tocar ningún instrumento?
JL: Nunca necesité instrumentos, siempre confié de mi voz. Es más, humanísticamente hablando, la voz del hombre es el primer instrumento que tenemos en la historia, imitando los sonidos de la naturaleza con nuestras cuerdas vocales. Cualquier instrumentación creada viene después de la voz y debería respetar ese orden. No me pidas que cante entonando a un saxofón. El saxofón se debe entonar a mí.
DS: Cuando comienzan a componer un nuevo disco ¿Suelen improvisar mucho?
JL: Casi nada. La mayoría de las canciones son concebidas en el colectivo de giras, en conversaciones, y cuando llegamos al estudio estamos entusiasmados por probar y compartir cosas. Empezamos a tirar ideas y las canciones empiezan a tomar forma. Algunas tardan más tiempo, pero, generalmente, si una idea tarda mucho, aunque todos la amemos, decidimos dejarla de lado y tal vez retomarla cuando sea el momento adecuado.
No tenemos una fórmula, ya que todo viene de diferentes cabezas. En el último disco la canción “Shoom”, una canción que escribí para mi padre que falleció y extraño mucho, empezó porque Bruce (Smith) comenzó a tocar una batería que estaba rota en una habitación, e hizo un sonido muy particular que me llevo a escribir la canción.
“PIL” es una banda que trabaja mucho en conjunto y tiene como fin estudiar emociones, empezando por nosotros mismos. Es un trabajo duro, por eso es ideal siempre estar de buen humor.
DS: ¿Te frustras mucho durante el proceso creativo?
JL: Muchísimo, sí. Tu mente llega a una zona muerta y no podés encontrar eso que el tema necesita. Sabes que lo tenés en la parte de atrás de tu mente, así que te das un tiempo para encontrarlo. A veces nunca lo logras, hay un catálogo de canciones que esperan ser finalizadas porque no puedo encontrar eso que les falta y sé que Lou en la guitarra, Bruce en la batería y Scotty en el bajo piensan lo mismo. Cuando estás creando algo, tenés que aguantarte el dolor que viene con el esfuerzo.
DS: ¿Crees que por eso algunas bandas carecen de contenido?
JL: Creo que sí, pero te digo la verdad, muchas veces sucede que las compañías discográficas ponen mucha presión en los artistas para que terminen un álbum en cierto periodo de tiempo. Te dan un par de semanas y esperan que sea suficiente. Y eso es imposible cuando tratas con seres humanos que quieren crear algo genuino. Así no es como funciona algo diario.
DS: Hablando de diario, en 2014 empezaron la producción de un documental de PIL ¿En que momento se encuentra actualmente?
JL: Ya está casi terminado. Nos filmaron literalmente de principio a fin en el proceso de grabación de los últimos dos discos. Es la perspectiva de una mosca en la pared en el proceso de crear música, ya sea en la vida cotidiana o en el estudio de grabación. En mi mente no promete ser menos que excelente porque es completamente genuino. Antes era muy sobreprotector cuando venía la hora de mostrar ese lado de la banda. Siempre con temor a que nos exponga de la forma equivocada. Está bueno que la gente vea que esto no es pura fiesta y momentos felices, trabajamos muy duro y eso es lo que mostramos.
El próximo viernes 12 de Agosto, Public Image Ltd se presentará en Krakovia, dentro del marco de su nueva gira. Para brindar un histórico show en la cuidad de Córdoba.
Entrevista realizada por @diegoagustinsalazar

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