Según los primeros números del Estudio de triple impacto realizado, el público ratificó su pasión por el festival. El turismo tuvo un impacto histórico con números que alcanzan al 70% de asistentes alojados, algo que se condensa en un impacto por fuera del festival superior a lo que recauda el mismo. Realizado por el Instituto de Cultura Contemporánea (ICC), referencia en estudios de triple impacto

Según los primeros números del Estudio de triple impacto realizado, el público ratificó su pasión por el festival. El turismo tuvo un impacto histórico con números que alcanzan al 70% de asistentes alojados, algo que se condensa en un impacto por fuera del festival superior a lo que recauda el mismo. Realizado por el Instituto de Cultura Contemporánea (ICC), referencia en estudios de triple impacto casi el 20% de los asistentes compra su ingreso incluso en el primer mes de venta, ocho meses antes de la realización del mismo. Este vinculo crece hasta el momento que se baja el telón. Así, para más de un tercio del público (37,20%), lo más valorado es la mística de la montaña, ese elemento único e irrepetible que solo el Valle de Punilla puede ofrecer como escenario natural del encuentro. La aventura del viaje ocupa el segundo lugar con un 20,30%, seguida de cerca por el agite y la energía del público (19,30%), esa comunión colectiva que convierte cada recital en una experiencia compartida e intensa. Los descubrimientos musicales representan el 14,80% de lo más valorado, reafirmando el rol del festival como vitrina para nuevas propuestas y talentos emergentes.

Las experiencias de marcas y stands, junto con los nuevos amigos o encuentros, suman cada una un 4,10%, completando un abanico de vivencias que hacen del Cosquín Rock mucho más que un festival de música. Más de la mitad de los asistentes (55,20%) ya es recurrente en su visita al festival, con un promedio de 4,46 ediciones previas, un dato revelador que acentúa la fuerte identificación del público con el encuentro. Entre estos fans fieles, el 44% ha asistido entre 3 y 5 veces, mientras que un notable 21% califica como “histórico” al haber estado presente en 6 o más ediciones, demostrando un vínculo inquebrantable. Este fenómeno revierte una tendencia que no se observaba desde hace al menos cinco años, período en el que se viene realizando el estudio de triple impacto y se recopila sistemáticamente el perfil del asistente. La fidelización creciente del público consolida al Cosquín Rock no solo como un evento musical, sino como una experiencia que se vuelve parte de la identidad. El Cosquín Rock trasciende fronteras locales y nacionales. Más de la mitad de los asistentes (52,10%) proviene de otras provincias argentinas, lideradas por Buenos Aires, seguida de Santa Fe, Mendoza, Tucumán, Salta y Entre Ríos, consolidando al festival como un evento de alcance federal. La Ciudad de Córdoba aporta el 28,60% del público, mientras que el Interior de la provincia suma un 11%, y la zona local dentro de un radio de 20 kilómetros representa el 6,20%. El carácter internacional del encuentro también se hace presente con un 2,10% de asistentes provenientes de otros países, destacándose visitantes desde Uruguay, Chile, Perú y Bolivia. En el ámbito local, Villa Carlos Paz, Río Cuarto y Villa María/Villa Nueva encabezan las localidades cordobesas con mayor afluencia, mientras que San Francisco y Jesús María/Colonia Caroya también aportan contingentes significativos al público del festival.

El Cosquín Rock se consolida como un motor turístico para la región, atrayendo a un público mayoritariamente foráneo que elige pernoctar en la zona. Casi el 70% de los asistentes (69,8%) se aloja durante el festival, y entre quienes lo hacen, más de la mitad (54,70%) viaja exclusivamente para el evento, mientras que el 39,50% combina el Cosquín Rock con vacaciones y un 5,80% aprovecha otras actividades además de sus vacaciones. Un dato destacado es el aumento en el promedio de estadía, que alcanza las cuatro noches, evidenciando un compromiso cada vez mayor del público con la experiencia. En cuanto al origen de quienes se alojan, el 78,8% proviene de otras provincias, el 9,5% son de Córdoba Capital pero eligen quedarse en Punilla, el 8,4% llega del Interior de Córdoba y un 3,3% son visitantes del exterior. Respecto al tipo de alojamiento, la gran mayoría (91,10%) opta por opciones tradicionales como hoteles, campings o casas de familiares, mientras que apenas el 8,90% utiliza plataformas como Airbnb, mostrando la vigencia de la oferta turística convencional de la región.
Algunos números preliminares
- El gasto en alojamiento supera los 9000 millones de pesos.
- En transporte se superan los 5000 millones de pesos.
-Durante su estadía, los turistas gastaron fuera del predio más de 9000 millones de pesos.
-¿Qué transportes usaron los turistas?: automóvil propio 63,70%, colectivo (Media/Larga)
21,60%, avión 13,70%, app (Uber/Cabify/Didi) 11,60%, tour privado/combi 4,70%, motocicleta
2,10% y taxi/remis 2,10%.
-¿Cómo llegó el público al predio?: automóvil 55,20%, caminando 15,50%, Colectivo
(Media/Larga) 9,70%, Traffic / Combi / Tour 9,30%, Uber, Cabify, Didi 7,60%, taxi o remis
1,70%, motocicleta 1,00%.
-Más del 25% de los asistentes llevaron de la tienda de “merch” algún recuerdo.
Día mundial del preservativo
En sintonía con la fecha que llevó a distintas ciudades del mundo a realizar informes sobre el uso del preservativo en su población, los datos recolectados durante Cosquín Rock 2026 revelan una realidad contundente: solo el 23,2% de los asistentes a Cosquín Rock (16.572 personas) mantiene un uso consistente de preservativo en todas sus relaciones sexuales, a pesar de que el 39,9% del público posee título universitario, demostrando que el nivel de instrucción no garantiza prácticas preventivas indefectiblemente. La cifra más significativa corresponde al uso inconsistente, que alcanza el 58,5% del público relevado (41.786 personas), quienes utilizan métodos de barrera “a veces”, al inicio de las relaciones o dependiendo de la disponibilidad del momento, mientras que el 18,3% restante (13.071 asistentes) representa la población de mayor riesgo al no utilizar ningún método de protección, configurando así una brecha de intervención donde el 76,8% de los asistentes —más de 54.800 personas— se encuentra en zona de riesgo potencial.

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