CRUZANDO EL CHARCO: “Tengo ganas de venir de nuevo a Córdoba”

En el medio de su gira en este 2018, y antes de hacerle honor a su nombre de forma literal, Cruzando el charco se presentó el pasado sábado en Refugio Guernica, dándole sobrados motivos a todos los fanáticos del rock a asistir a una fecha llena de baile, alegría, y si, mucha cumbia.

Con una puntualidad quirúrgica, los músicos subieron al escenario a las 23:25hs, y los presentes, que llenaban todo el espacio disponible, recibieron con un especial aplauso a Fran Lago, frontman del conjunto. Sin palabras de por medio empezó el show con Terminales, tercer track del último trabajo discográfico de la banda. La mezcla de sonido sobre el escenario fue muy particular, porque habiendo diez músicos en escena, todo se escuchaba muy definido, muy claro, aunque con menos volumen de lo habitual. El diseño de sonido respondía a la necesidad de que sea la voz de Francisco la protagonista del espectáculo, con algunas breves intervenciones instrumentales. Siguió en el set Laburar, donde brilló Ignacio Marchesoti en la percusión, con difíciles staccatos a contratiempo. Piel de cocodrilo siguió, que dio espacio al que sería el primer solo de teclado de Damián “Ticky” Rodriguez de la noche.

“¡Muy buenas noches loco!” dijo Francisco, desprendiendo muchos aplausos de los fanáticos, para empezar a cantar la letra de Inmortal,  cuya versión de estudio difiere un poco de la del vivo, ya que esta última combina rock & roll, blues y algunos matices jazzeros. Para acentuar ese feeling, Juan Matías Menchón aportó una línea en el bajo llena de groove. Justo antes de pasar a la siguiente canción, Sebastián, atrás de las teclas, decidió soltar y reacomodar sus rastas, lo que hizo gritar y aplaudir a muchos de los presentes.

Se siguieron Gardel y Encontrar, y Lago declaró con alegría: “Ya es nuestra tercera vez en Guernica, de a poquito cada vez somos más”. Sonó después Bauti , una canción que Francisco siempre dedica a su hijo Bautista. A su vez, es una composición muy tropical, que empieza con un reggae muy light, pasa brevemente a cumbia, y vuelve a reggae un poco más rockeado. Siguió Balas de magia, otra canción del último disco, y que invitó a saltar a los más valientes. Cambiando de color demostró ser uno de los clásicos de la agrupación, cuando todo Guernica saltó y coreó a todo pulmón. Aquí vimos también el carisma y gestualidad de Francisco, que acompañan a la perfección la energía que pone en cada interpretación, y que le dan un estilo muy particular, muy Lago.

“Esta la presentamos hace poco en Atenas, y ahora se la traemos a ustedes. Es del disco nuevo. Se llama Mi partida”, anunció el frontman. Francisco habla del próximo disco de Cruzando el charco que, como declaró en una entrevista para De la Vieja Escuela, podremos empezar a escuchar algunos singles a partir de julio o agosto de este año. La canción combina dos elementos aparentemente antagonistas: es melancólica y oscura, pero alegre y bailable a la vez. Mezcla los mejores elementos tropicales de la cumbia y el 3/4 con una letra cargada de sentimiento, que toca temas muy profundos como la muerte y el suicidio. La naturaleza de las partes vocales de la canción no fue un obstáculo para que todo Guernica baile, en parejas pensadas o improvisadas.

Siguió en el setlist Distinta, y Zurda de cristal, no sin antes imitar al Chapu Martinez con su viral “Porque Messi se lo mereci”. La tercera en discordia volvió a ponerle el tono festivo a la noche, en especial cuando Nahuel Piscitelli, el otro frontman del conjunto, decidió bajar a camarines para salir por atrás del público, y pasar a través de ellos para volver al escenario.

“Vamos a hacer una canción que presentamos acá, y ahora la repetimos. ¿En Córdoba se baila cuarteto?”, increpó Lago, justo antes de Sobra la esquina. Para mantener a los pies de todos en movimiento, rápidamente empezó El baile, que perpetuó el movimiento de vaivén de las caderas. Aquí volvió a ser protagonista Marchesoti, con un brillante solo de percusión. Más adelante, y después de Sobran caravanas, Lago dijo lo que todos los fanáticos querían escuchar: “Tengo ganas de venir de nuevo a Córdoba”.

Empezó Volver a nacer, que se configuró como el momento más festivo de la noche, donde aparte de los habituales coros y saltos, muchas personas se subieron a los hombros de otras, con el afán de acercarse aún más a los artistas. Siguió Adonde están, para después dar lugar a un brevísimo impasse. Los músicos volvieron a subir al escenario para interpretar A mil, que generó un momento comparable al de algunas canciones atrás. Aquí, Refugio Guernica explotó, y no faltó mucho para hacerlo de forma literal. Francisco, con su habitual gestualidad, levantó el dedo del medio muy alto en el momento de gritar “No soy tu país, ni vos mi presidente”, bramido acompañado por todos los que nunca pararon de saltar.

“Esperamos volver antes de fin de año” expresó Piscitelli, aliviando a los fanáticos, y sonó Viejo una canción con la que suelen terminar el set, y que siempre se la dedican a todos los padres.

Así, y a solo diez minutos de la una de la mañana, Cruzando el charco cerró un recital muy limpio, con un sonido prolijo y definido, algo especialmente valioso siendo tantos músicos en simultáneo. El conjunto platense presentó un setlist inteligente, un buen reflejo de toda su carrera hasta ahora, y que puso a bailar a cientos de cordobeses, que ya están ansiosos por más noticias de los Cruzando acá en la docta.

Crónica realizada por Remigio Gonzalez, fotografías Dayana Olmos para www.delaviejaescuela.com

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