PEZ: “Psicodélica de una noche en el Abasto”

La mejor banda del país se presento en nuestra ciudad ante un Krakovia colmado.
La noche del viernes se prestaba de la mejor manera: calorcito invernal y el abasto listo para el rock nuestro de todos los findes. Encargados de abrir la noche fueron Fabricantes y Los Hijos de la Tormenta, con su stoner rock psicodélico nos invitaron a un viaje para disfrutar sonidos nuevos.
Poseidótica nos voló la mente. Los liderados por el bajista Martin Rodríguez dieron cátedra de stoner psicodélico, que recuerda a Kyuss y Pink Floyd en sus mejores épocas, con tintes progresivos de Tool y la esencia siempre presente de Los Natas, quizás los más grandes que vio el género a nivel nacional. Como Poseidotica es puramente instrumental, el viaje que nos propusieron se hizo más profundo y recorrió todos las texturas que cada cabeza se pudo imaginar, desde los ambientes más oscuros cuando sonó “Dinastía Nocturna” hasta el multicolor 8 bit de los ´80 cuando arremetieron con “Videogame”. El aplauso colectivo llego al final, cuando Martin presenta a Walter Broide, ex Natas, como “el mejor baterista nacional” y ahí nomás “Aeroruta” dio cierre a un show demoledor del cuarteto bonaerense.
“Si, yo soy un pez, lo que se ve no es lo real” y así explotaron las tablas de Guernica. PEZ estaba entre nosotros y demostraron por qué son una de las mejores bandas del país. “Fuerza” fue el más cantado por todos los que colmaron el local del abasto junto a un Ariel que, a pesar de la gripe que dijo tener, se mostro de muy buen humor. En vez de Fe ese cuerpo tiene Fuerza. “Ahogarme” cerro el triplete del inicio, dando lugar a los más nuevos.

En Agosto editan el DECIMO OCTAVO disco de su carrera, titulado “Pelea al Horror” y nos presentaron una canción que va a formar parte de esa placa, “1986”, como una “continuación de Casette” (uno de sus grandes clásicos). “1986” suena fresco, un poco más pop cancionero pero sin perder la esencia del grupo. Ahí nomas, pegadito, Ariel le manda la posta a Franco y le pide que cante “Casette”, regalándonos una versión del tema bien arriba con Franco en bata y voz. “De la vieja escuela del amor” fue el rocanrol que hacía falta, y el único de su último trabajo “Rock nacional” en hacer presencia. En la pantalla se podía leer, gigante, PEZ; entre colores psicodélicos y chillones.

Bajaron un cambio con “Bettie al desierto”, cervezas, celulares y encendedores arriba para iluminar la escena. Cuernos, puños y dedos en V tampoco faltaron, señalando a la bandera Argentina y la foto de Evita en el parlante de Fosforo, que encantaba a las cuatro cuerdas.

Es sabido que son una banda con conciencia social, política y de clase y que siempre buscan dejar un mensaje tanto en sus canciones como en sus performances en vivo y la noche del viernes no fue la excepción. “¿Estamos re bien como sociedad, no? Digo, esta todo bárbaro, somos todos felices… Fijémonos como votamos en octubre”, sentencio Minimal antes de aclarar que “no es imposible, se puede hacer real” y arremeter con un clásico: “Haciendo real el sueño imposible” de su disco “Fragilinvencible”. A continuación, “Pelea al horror”, el single de su próximo álbum que ya hace unos días podemos escuchar en las plataformas virtuales, remarco el mensaje de Ariel: “No podemos entregarnos sin bancar la oposición”.

Se acercaba el final, y el ruludo con una leve calva (que recuerda a la del chiflado Larry) empezó a despedirse diciéndonos “esto es un festival, no podemos tocar dos horas, hoy sonaron muchas bandas y ojala hayan podido disfrutar de todas”. “Desde el viento en la montaña hasta la espuma del mar” es de esas canciones nostálgicas, que invitan a caminar sin rumbo hasta encontrarse uno mismo. “Gracias loco porque sabemos que hoy en día la cosa esta difícil, y tener que elegir en donde poner la plata para salir el fin de semana y que la hayan puesto acá es algo que nos llena de felicidad. ¡Ahora canten todos!” y empezó a sonar “Introducción, declaración, adivinanza” que la cantaron todos, literal. Uno de los plomos saco de pie el micrófono de Ariel, bajo a la valla y fue pasándolo uno a uno por los que estaban ahí, bien adelante y no se metieron al pogo del medio.

Una noche perfecta, llena de rock vieja escuela, del bueno, del que nos gusta y encima en el abasto. ¡Viva PEZ!

Cobertura realizada por Agustín Martinez, fotografías Elizabet Kenny para www.delaviejaescuela.com

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