7mo Día: “Sentir en el Séptimo DÍa”

No hace falta hacer comentario alguno sobre que fue “Soda Stereo”. Nacidos a principios de los 80, “Cerati”, “Bosio” y “Alberti” propusieron una estética nunca antes vista en el rock nacional. Fueron la primer banda argentina de reconocimiento masivo en Latinoamérica. Ocho discos de estudio bastaron para que conmovieran a más de una generación. Se separaron en el 97, reuniéndose diez años después en la gira “Me veras volver”, que los llevo por toda Latinoamérica, Estados Unidos, y que en nuestro país los vio pisar las tablas del Estadio Monumental de River Plate en seis ocasiones. También pasaron por la docta, ante un “Chateau Carreras” colmado.
Ni que hablar también de la carrera solista de “Gustavo Cerati”, que nos dejó discos icónicos como “Siempre es hoy”, “Ahí vamos” o “Fuerza natural” antes  que la muerte lo encontrara en 2014, en medio de su largo sueñostereo, ocasionado por un acv en Mayo de 2010.
Este 2017 se cumple una década del último show de “Soda” (el 21 de Diciembre de 2007). Cuando parecía que solo íbamos a poder recordar a Gustavo, Zeta y Charly en sus canciones; aparece el “Cirque Du Soleil” para cambiarnos repentinamente el panorama. La compañía de circo canadiense decidió realizar un homenaje a “Soda Stereo” y a la memoria de Gustavo, dedicándole un show pura y exclusivamente a su música.
“Sep7imo día: No descansare” fue bautizado este show, que contó con la participación de las otras dos patas que formaban el trípode Stereo. Charly y Zeta participaron activamente del proceso creativo del espectáculo que se estrenó en Abril en el estadio porteño “Luna Park”. Catorce fechas agotadas dieron cuenta que hay “Soda” para rato.
Así le tocó el turno a Córdoba, la única provincia del interior que disfruto a “Soda” en su regreso hace diez años atrás y que hoy en día vuelve a vivirlo en carne propia. Sobre eso mismo nos habló “Charly Alberti” en la “Alfombra Roja” (presentación para la prensa) que se llevó a cabo en la inauguración de “Sep7imo día” en el Orfeo superdomo.

DLVE: ¿Como sienten este renacer de “Soda”, diez años después, teniendo en cuenta que en esta ocasión no los tiene a ustedes tocando sino que es un espectáculo circense?
Charly Alberti: Fue un desafío, fue muy loco. Fue un privilegio para nosotros que nos hayan elegido, solo realizaron homenajes así a “Michael Jackson”, “The Beatles” y “Elvis Presley” así que imagínate que nos hayan llamado para proponernos el show que querían hacer fue muy gratificante. Nuestro desafío fue aprender a adaptar nuestra música a un show de estas características, son todas reversiones que nacen de bucear en todo el material que quedo de “Soda”. Fue aprender muchas cosas, desde lo interno de “Soda Stereo” fue ayudarnos a curar, ayudarnos en el proceso de estar juntos, escuchando las cintas, recordando a Gustavo, recordando lo que era… Lo que tiene un trio es la magia de que nunca se empata. Obviamente nos faltaba Gustavo, y en este caso, en los momentos de duda Adrián Taberna funciono como la tercer pata que nos hacía falta. Fue un proceso hermoso cuando uno lo ve en el final, en el principio fue difícil, pero creo que se logró lo que estábamos buscando.

Finalizado el encuentro en la pasarela, y cargados de emoción, pudimos disfrutar del espectáculo.
“Sep7imo día” deja bien en claro que la música no solo entra por el oído, sino que tiene muchísimos más canales para expresarse e interactuar con el que tenes al lado. La propuesta del “Cirque Du Soleil” fue clara, que el público interactúe con los artistas y el canal sea “Soda”. Los “Ángeles Eléctricos” dispuestos en el campo se ocuparon de ello.
Da inicio con un monologo en off, remarcando que no hay relación más fuerte que la de una banda y su público. También instalo la idea de trio, contando que en todos sus años juntos Gustavo, Charly y Zeta se pararon en el escenario formando un triángulo y que si bien tenían músicos invitados, nunca nadie entro en ese triángulo… hasta esa noche, que al fin iba a entrar su público.
Al grito de “El comienzo fue un big bang y fue caliente” y con “(En) el séptimo día” sonando de fondo, despierta un Gustavo enjaulado, liberado de su prisión por la música, que se ve a sí mismo en un viaje hacia otro mundo, conociendo otros seres y compartiéndoles su música. Un Cerati en coma que despierta de su “sueñostereo” pero no en nuestro mundo. El show es muy amplio y abstracto como para que una sola interpretación sea correcta, y eso hace que lo que vemos sea mucho más rico aun.

Musicalmente hablando no hay ningún disco del trio que quede afuera. Si bien hay cosas más logradas que otras, los puntos más fuertes del show nos presentan a los artistas haciendo una coreografía saltando sogas al ritmo de “Picnic en el 4to B”, “Te hacen falta vitaminas” y el ska acido de “Mi novia tiene bíceps”, probablemente una de las canciones más olvidadas que escribió Gustavo. “En remolinos” nos hipnotizo con una flor gigante en medio del campo y dentro de ella una artista danzando y “En la ciudad de la Furia” fue una representación casi exacta del video, en el que vemos a un acróbata colgado de una especie de reja suspendida en el aire. Para “Hombre al Agua”, los Du Soleil predispusieron en el centro del campo un tanque de agua transparente y dentro de este, un guitarrista y una sirena interactúan. Muchas visiones para ese momento, el (mal) amor ahoga, no te deja gritar, te asfixia. Es muy interesante también los smash up que realizan de ciertas canciones, por ejemplo “Ella uso un Misil” con música de ella uso mi cabeza como un revolver” y letra de “Un Misil en mi Placard”; y “Planeador Eterno”, con música de “Planeador” y frases de “Disco Eterno”.

A nivel personal, destaco tres momentos: el primero de ellos lo vemos mientras suena “Sobredosis de tv”, una representación bastante fiel y acertada sobre la idiotizacion que genera la televisión cuando no tiene contenido, cuando efectivamente es la caja boba. El segundo, con “Te para tres”, quizás el momento más íntimo, con música en vivo y con todos cantando ante el calor del fogón armado en el Orfeo (literal). Por último, el tan ansiado (o no tan ansiado) final. No voy a contar que sucedió, porque es digno de ser visto. Solo voy a decir que es el homenaje más grande que se haya hecho a la guitarra de Gustavo, a su riff más emblemático, “De música ligera”.
Soda Stereo no es solo una banda, es los momentos que vivimos escuchándolos, es lo que sentimos escuchándolos. Y “Sep7imo día” es eso, una invitación a sentir.

Cobertura realizada por Agustín Martinez, fotografías Martín Cornejo para www.delaviejaescuela.com

Compartir este artículo