LA VELA PUERCA: “Volar 20 años sin perder altura”

¿Dónde está la receta para que el tiempo pase y el corazón pueda seguir guardando recuerdos? Recuerdos de esos que te generan las mismas sensaciones que los crearon, que se convierten en un constante déjà vu de buenos momentos. Eso fue el recital de La Vela Puerca en la Plaza de la Música: un festejo de 20 años con el repaso de los instantes más importantes de esta banda y de sus fieles seguidores.

ASÍ SE COMIENZA UN CUMPLEAÑOS

Los 20 años en la vida de una persona son una etapa clave: ya no sos un adolescente, pero tampoco estás preparado para vivir adultamente. Te encontrás en la fina línea entre lo que se debe y se quiere hacer. Estás lleno de emociones, de ganas, de miedos, de fuerza. La Vela Puerca cumplió sus 20 años de esa manera y así comenzó el show, dando un paseo desde su nacimiento hasta este período tan especial en sus vidas.
Cerca de las 21.30hs, la Plaza de la Música comenzaba a llenarse con fanáticos dispuestos a bancar lo que sea, tarareando canciones clásicas, con banderas que se ubicaban lo más cerca que se podía del escenario. Había de todo: amigos, familias, parejas, todos reunidos con el mismo objetivo: celebrar junto a su banda predilecta.
Hubo una espera prolongada, en especial porque no hubo banda telonera. Sin embargo, esta clase de grupos como La Vela Puerca provocan una conexión distinta con el público, como si se trataran de amigos de toda la vida, de esos que les soportás lo que sea, incluso una llegada tarde.
Una hora después, la pantalla principal se encendió y todos supimos que empezaba la fiesta. Por cinco minutos, el tiempo volvió a los ’90, en los que la Vela daba sus primeros pasos, para llegar al 2016 con nueve discos, que expresan cada uno de los estados por los que fueron atravesando.

SOMOS LA VELA PUERCA

Fue un show con entrada, plato principal y postre incluido. ¿Canciones? Para todos los gustos. La primera parte estuvo marcada por ‘Sin avisar’, ‘El soldado de plomo’, ‘Buenas mascotas’, ‘¿Ves?’ y ‘Sobre la sien’, entre otros temas. Fue la partida de un viaje sin retorno. De a poco las tensiones comenzaban a aflojarse y el rol de cronista, ese que te obliga a estar atento, se iba descontracturando, cayendo en la observación de la fiesta que estaba ocurriendo a mi alrededor.
‘Polidoro’, ‘Para no verme más’, ‘Clones’, ‘Colabore’, ‘La sin razón’, ‘Caldo precoz’, ‘Escobas’, ‘Llenos de magia’, ‘Por la ciudad’, y dos situaciones hermosas con canciones que han marcado a más de uno: primero, ‘Zafar’ pintó cuadros de ternura, en especial el de una familia cuyos hijos de unos seis y ocho años, estaban reconociendo la banda que seguramente había unido a sus padres. Segundo, ‘Va a escampar’ emocionó por la fuerza de su letra, marcando el paso de una audiencia que coreaba desde el corazón ‘algún día va a escampar’.
Finalmente, el cierre fue de la mano de ‘Semilla’, con el clásico pedido de que todos se sienten, ‘El viejo’ y ‘José sabía’, dando paso a un final emotivo pero lleno de energía tal como se merece La Vela Puerca.

VEINTE AÑOS NO SON NADA…Y SON TODO

Cumplir veinte años como banda, en este ambiente tan complicado que a veces es la música, tiene más de un mérito. Pero lo que me dejó su show fue la capacidad de provocar emociones desde la sencillez de músicos que quieren hacer lo que tienen ganas. Creo que la gente conecta desde ese lugar, desde la simpleza de sentirse identificados con la humanidad de ellos, con el ser ‘un pibe más’. Veinte años no son nada y son todo: es volar sin perder altura.

Crónica por Florencia Lanter y Fotografías por Natalia Cybuch para www.delaviejaescuela.com

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