BANDA DE LA MUERTE: "Porque hasta la muerte vibra con ellos"

Uno asocia la muerte a la ausencia, a la inexistencia, a algo que ya pasó, que no volverá. Bueno, siempre hay excepciones, como la que hubo en la madrugada del sábado 23 de julio, en Refugio Guernica: Banda de la Muerte rompió el frío de la noche, dejando en claro que de muerte no tienen nada.

LAS PRIMERAS CAMPANADAS

La noche arrancó con un público con ideas claras: sabían que venían a buscar. Cerca de las 12, salieron a preparar el territorio tres bandas distintas pero con un punto en común: todas venían a explotar las cabezas de todos.
Moreno, Fat Grass y GTX se ocuparon de instalar el rock pesado, ese rock duro que hace chillar hasta los dientes. Para los que no estamos en este tipo de movida, fue muy interesante observar los diferentes estados por los que iban pasando cada uno de los que estaba ahí. En sus caras se veía la transformación que empezaba por su rostro y terminaba en sus pies.
Son melodías no aptas para blanditos y les aseguro que ninguno de los presentes lo era.

LLEGAMOS AL DESTINO FINAL

Me voy a tomar el atrevimiento de no hacer una crónica típica, con repaso de canciones y lista de temas. Quiero que esto sea distinto porque Banda de la Muerte son distintos. Cerca de las 3 am subieron al escenario de Guernica los cuatro integrantes representantes del Hardcore-Punk de la vieja escuela: Xon, Martín Garde, Foresi y Guillermo A. Gómez.
Obviamente que tocaron todo y de todo. Y el público se cansó de corear cada uno de los temas. Por eso, en función de esta gran primera impresión que tuve (el dicho dice que no hay segunda oportunidad para una primera impresión, y de hecho, no hizo falta una segunda oportunidad) quiero resaltar cuatro momentos claves que describen desde otro lugar quiénes son Banda de la Muerte:

  • Fue su primera presentación en nuestra ciudad pero se vivió como un deja vú, como si en otra vida Córdoba hubiera sido su lugar de nacimiento. La cercanía y calidez, dentro de lo rígido del contexto, hacía parecer que ellos ya habían estado acá.
  • Apenas entrabas a Refugio Guernica, pegadito a la boletería, estaba el puesto de merchandising de los chicos. Había todo tipo de cosas: cds, cassettes, vinilos, remeras, productos que no sólo podía importarle a un fanático sino también a un coleccionista nato. Pero lo que más me gustó es verlos a ellos mismos atender sus propias ventas, como cualquier hijo de vecina, siendo la banda protagonista de la noche. Eso demuestra tener los pies sobre la tierra a pesar del vuelo que han tomado en la escena musical.

Cassette

vinilos

  • Hubo dos instantes épicos: cuando tocaron Cuando no hay más que perder y un tributo al Pappo Napolitano de fines de los 70. Fueron momentos únicos por la pasión con la que interpretaron cada canción así como la reacción que tuvo el público.
  • No es común sentir humildad en estos ambientes, y sin embargo, ellos lo transmitieron en pequeños detalles, como por ejemplo, dejar en claro cada vez que tocaban de dónde vienen, cuáles son sus raíces, cómo saber la historia de la música setentista a través de sus principales exponentes los ayudó a convertirse en lo que hoy son.

QUE DIOS AMPARE A LA MUERTE

Banda de la Muerte trajo rock pesado y otro tanto de cosas más. Personalmente, me siento en la obligación de reconocer que no tengo simpatía por este género musical, pero me pasó algo raro: este grupo me contagió ganas a partir de verlos vivir la música desde lo más profundo de su ser.
Creo que eso tiene doble mérito: por un lado, tener la capacidad de empatizar aún con aquellos que no conocíamos su esencia, y por el otro, saber hacer vibrar a quien se les ponga enfrente. Sólo espero una segunda vuelta de Banda de la Muerte, porque chicos… Hacen que hasta la muerte deseé estar tocando con ustedes. Gracias por eso.

Cobertura realizada por Florencia Lanter, fotografias Ana Avanza para www.delaviejaescuela.com

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