FUNKY ANIMAL ORQUESTA: "Movete chiquita, movete"

Ustedes no tienen idea. No, no la tienen. ¿De qué estoy hablando? Del impresionante show que brindó la Funky Animal Orquesta en la madrugada del 8 de julio en Refugio Guernica. Es que el templo del rock nos tiene acostumbrados a otra clase de espectáculos. Sin embargo, este grupo adicto al funky se la ingenió para mantener la sangre caliente y los pies inquietos hasta el último instante de su performance.

VAMOS POR PARTE

Cerca de las 12.30, ya estábamos arribando a lo que sería una noche fuera de lo común en la zona del Abasto. Porque el funky es un estilo que pocos se animan a vivir… Ahora, quienes lo hacen, son dignos de ser envidiados, porque lo sienten de una forma tan intensa que te dan ganas de intercambiar cuerpos aunque sea sólo por ese momento en el que se ‘funkytizan’.
La previa estuvo en manos de dos DJs: Gustavo Ferro y Lenny Funk. Ambos músicos tuvieron la difícil tarea de agitar motores en una noche muy fría, donde la timidez costó irse del público. Lo interesante fue que cada uno tuvo un estilo muy propio. Gustavo Ferro marcó el ritmo con una templanza que permitió que la agitación fuera progresiva y no de golpe.
A eso se le sumó Lenny Funk, que pisó el escenario con una fuerza increíble, casi de otro universo. Su personalidad tan histriónica dejó claro que sabía lo que hacía: no sólo musicalizaba la entrada del plato fuerte de la noche, sino que además, te lo bailaba con los ojos cerrados. Sí, con los ojos cerrados, como si hubiera estado en otro planeta, al cual, por supuesto, nos trasladamos nosotros también.

Y SALIERON A ESCENA

Presentación mediante bajo la responsabilidad de Dj Lenny Funk, la banda salió a la cancha. Y aprovechando esta metáfora, me animo a decir que no había un solo Messi: todos tenían la 10 bien puesta, la camiseta del funk impregnada en la piel.
Salieron a matar, sin dudas. No dejaron ni que pestañáramos. Sólo teníamos que seguirlos en este partido que duraría un poco más de una hora, con un entretiempo de unos 15 minutos.
Arrancaron con Scorpio, To be or not to be y Av. Brasil, así de golpe y sin un respiro. Claramente que los chicos tienen un muy buen estado musical porque dispararon con Máscaras, What it is, We got music y Take me with you. No les bastó con eso que dieron un jaque mate con Joyous, Kare, Dance to the funk y Listen here. ¡Excelente primer tiempo!
Luego de un breve descanso, volvieron y más entusiasmados que antes. Para ese entonces el público estaba en la misma sintonía que ellos, esperando y exigiendo algo mejor de lo que ya habían demostrado. Y por supuesto, se lo dieron. Entre los temas que protagonizaron esta segunda tanda estuvieron Funk da virada, The work, Make it funky, Jungle Boogle y Dream comes true. El final fue un ‘batacazo’ con dos clásicos como Get up y Dr. Miles. Definitivamente fueron las frutillas del postre.

NOS VAMOS SILBANDO PERO NO BAJITO

La Funky Animal Orquesta la tiene clara. Esta banda tiene una mística que invade a cada uno de los músicos que la van integrando, como si se tratara de una ‘posesión’. Pero para eso hace falta estar predispuesto a que suceda, como lo están estos chicos. Se dejaron dominar por los grandes genios del funk, abriéndonos las puertas a un mundo totalmente paralelo y hasta desconocido para algunos.
A los muchachos… Felicitaciones por ese estilo tan atractivo que supieron llevar con actitud de ‘Casanova’, desde los trajes hasta los anteojos de sol. Lograron seducir elegantemente a más de una de todas las mujeres que estábamos ahí.
A la señorita de la banda… Bendita seas entre tantos hombres. Esa actitud fresca pero desafiante hicieron que tu pisada en el escenario nos llegara al corazón.
Son el complemento perfecto. Lo que me resta  decir cuando me pregunten por ustedes es simplemente: ‘¿Querés funk? ¡AHÍ LOS TENÉS!’

Cobertura y fotografias realizadas por Florencia Lanter para www.delaviejaescuela.com

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