PRINCE: "Adiós a un grande"

Una vez más el vacío se hizo más grande, y aquellos que llevan las banderas sobre sus espaldas sin ningún peso, han empezado a caer. Quizás sea una burla para dejarnos en claro que las cosas no son para siempre… Una lección que a veces olvidamos.
Pero, ¿es necesario que la misma sea inculcada con golpes tan grandes y certeros? Los pocos gigantes que quedan están desapareciendo y sobre estos nuevos horizontes no se vislumbra nada parecido.
Las bandas que siguen siendo “clásicos” parece que son y que serán las mismas siempre. El rock parece un equipo con un pobre plantel al cual no le alcanza para generar recambios, y los suplentes parece que nunca dejaran de serlo.
Scott Weiland, Lemmy Kilmister David Bowie y ahora Prince… La despiadada suerte de aquellos que cargan con la maldición de ver morir a sus emblemas, a sus ídolos y quizás, porqué no, a sus influencias.
El recuerdo ya no alcanza en este lugar en donde ya no te dan tiempo para olvidar y muchas veces los duelos se aceleran para poder llorar a todos a su debido tiempo. Ayer sonaba “Plush”, hoy “Ace of Spades” y mañana lo hara “Purple rain”. Los que vienen parecen haber forjado sus cimientos sin necesidad de todos ellos, ¿pero hasta dónde podrá soportar su castillo sin desplomarse? Sin bandas que van más allá de los gustos propios y sin gigantes que sostengan sobre sus espaldas las columnas más pesadas de este castillo que a nosotros ya se nos empezó a caer.
Me pregunto cómo voy a hacer para enseñarle a Franco (mi sobrino de tan solo 14 años), que es el rock, si aquellos que lo son… ya dejaron de ser. La curiosidad se va a tener que convertir de manera casi obligatoria en el camino hacia ellos, como lo hicimos muchos de nosotros que escuchamos gigantes extingidos: Nick Drake, Janis Joplin, o The Doors, entre otros tantos que disfruté con la curiosidad de mirar hacia atrás y movido por el hambre de convertir esa inquietud en una realidad que no me había tocado vivir.
Mis pequeños gigantes fueron Kurt Cobain, Joe Ramones, Scott Weiland, que sostenían pequeñas columnas que reforzaban el castillo. Esas pequeñas columnas cayeron y el castillo siguió en pie, pero ahora comienza a tambalear: los gigantes ya son menos y la usencia siempre marca el olvido, un olvido que terminará por ser protagonista cuando los gigantes que faltan finalmente caigan.
Cada vez escucho más bandas que ya no existen o cantantes que ya no están, pero que ayer eran presentes y hoy ya son pasados. El castillo puede seguir cayendo, pero mientras no lo olvidemos va a seguir estando ahí… Para todos nosotros y para todos aquellos que no pudieron conocerlo.

Escrito por Diego Salazar para www.delaviejaescuela.com

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